hoy escribo para dos personas... para dos personas que desde hace un año han estado conmigo, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, en las alegrías y en las penas, en la sobriedad y en la ebriedad, en el sueño y en la vigilia, en invierno y en verano, y en primavera y otoño, con calor y con frío, al derecho y al revés, en la cordura y en la locura, en el amor y en el desamor, en persona y en espíritu, en mi casa y en la suya, en bici y andando... en fin, tantos momentos...
a ver, a uno de los dos lo conocí hace 25 años, así, como quien no quiere la cosa, y por arte de magia nos reencontramos el año pasado después de 14 años sin vernos, y volvimos a utilizar el mismo pegamento imedio que utilizábamos en el cole para pegarnos... mi deivid, que lindo, que nunca pide nada a cambio, que te acoge cuando más lo necesitas, y cuando no lo necesitas también, que te da de comer, que te da abrazos, que te dice guapa cuando no lo estás, que te busca cuando no quieres que nadie te encuentre, y que te saca a la calle a rastras cuando quieres que te trague la tierra... que te abre las puertas de su casa y de su corazón y no las vuelve a cerrar jamás, que te toca la guitarra desde sus tripas y te hace volar... que es un crack, un crack catackrack!!! que te quiero deivid...
la otra persona de la que hablo es, como le digo siempre, muy pequeña pero muy grande a la vez... comenzó siendo compañera de curro, y se ha convertido en mi otra parte... en la parte que necesito cuando quiero llorar o reírme, o simplemente contar una y mil veces mis historias sabiendo que, por un lado abuso de su confianza, pero que por otro lado me las escuchará tantas veces como necesite... me gusta que se ría de mi porque me hace poner los pies en la tierra, además, como es una auténtica artista hace que al final me ría con ella... es de una integridad envidiable, sabe perfectamente cómo tiene que tratar a los demás, es una superviviente con una inteligencia social alucinante... me ha vuelto a enseñar a montar en bici, me ha enseñado a hacer unas ensaladas fantásticas, me ha enseñado a fumar con moderación(jsjjsjjsjs), y me ha enseñado que a veces nos pensamos que somos una cosa y en realidad somos muchas... también me ha hecho ver que existen un millón de tipos distintos de aros para las orejilias, me ha enseñado a formar diminutivos terminados en -ilio o -ilia... mamenciliaaaaaaaaaaaaaaaaaa... me ha enseñado hasta teorías económicas... que te adoro pequeña maimónides y que te quiero...
en fin, con mi sentimentalidad fraternal y amistosa me despido por hoy... mañana más...