22 septiembre 2008

... florecillas otoñales ...

pues si, florecillas otoñales, aunque estemos acostumbrados a verlas en primavera... hay florecillas inmarcesibles, como este blog indica... inmarcesibles, que no se marchitan ni siquiera en otoño... hay florecillas andantes, y hay varias de ellas que me acompañan, en las horas de sol y en las de oscuridad...
se hacen cortos los fines de semana... se hacen cortas las vacaciones... y se hacen largas las semanas de curro... se hacen cortas las noches a tu lado... se hacen cortos los momentos de disfrute... quiero tiempo, ya lo dije hace unos días, quiero que me devuelvan mi tiempo... decían en un concierto el sábado que el tiempo vale dinero... y yo estoy dispuesta a renunciar a lo económico por mi tiempo...
el sábado por la noche estuve en un concierto, flamenco & rock, lole, pata negra, guadalquivir, cai, triana, smash, y manuel (que, aunque todos los que subieron al escenario lo son, pero él, él es un artista y no lo pué remediar, que tipo, que arte en la postura na más...); os dejo un par de frases del artista:
º
te quiero,
cuando te digo te quiero
se te pone la carita colorá de terciopelo
º
me levanté,
me levanté,
me levanté
oliendo a yerbabuena del amanecer.

1 comentario:

En busca del tiempo perdido... dijo...

Ma petite, mais... tu te rends compte?

Pero florecilla... esta entrada tuya es autorreferencial, una florecilla perenne que habla de sus iguales.

De florecilla a florecilla, te confieso que me encanta leerte tan llena de júbilo (Ave María), de fuerza. ¡Eres un motor!

¡Qué vivan los gigantes que cobijan a las flores bajo sus largas ramas, los gigantes poblados de flora y los soles que hacen brillar a las flores!

En cuanto al tiempo (gran falacia donde las haya), ¿sabías que en algunos países asiáticos son las campanas las que recuerdan que hay que volver al momento presente?
Lo leí ayer en un texto bastante aburrido que tenía que corregir, empezaba a aburrirme sobremanera cuando leí esta referencia a las campanas que despertó de nuevo mi atención.
Figúrate que cuando oyen el repique de las campanas,cesa toda la actividad, se hace un silencio sepulcral e intentan anclarse al presente... el único tiempo al que de verdad podemos (¿podemos?) pertenecer.

¡Arriba los presentistas!
Es el tiempo de la revolución del verbo, ¡abajo con los tiempos sometedores y engañosos!, ¡viva esta pequeña revolución contra el reloj y sus perniciosas implicaciones tácitas!

Un abrazototote Julilla