23 septiembre 2008

... meadas y cagadas ...

... a veces, cuando la cagamos, en realidad la estamos meando simplemente ... es una manera de decir que hay que relativizar, que nada es una cagada tan grande de la que no se puedan limpiar los restos ... nada es tan malo ni tan bueno que no pueda reflexionarse tanto de manera positiva como negativa ...

... y a ti, mss. plat, decirte que, la frase de pasado, presente y futuro tienen sentido para poder entender la vida es discutible ... el pasado, por mucho que haya pasado en él, por muchos estragos que hayamos sufrido, por muchos buenos o malos sentimientos que hayamos sentido, es tan sólo eso, pasado; bueno, ni siquiera eso, en realidad el pasado es un mero recuerdo, y los recuerdos son fácilmente manipulables por nuestra mente, tan manipulables como nuestra propia mente ... y yo la manipulo a diario ... hay días que me convenzo de una cosa, con argumentos de peso, y esa misma tarde, he argumentado todo lo contrario y también me he convencido ... ¿quién me habrá enseñado a utilizar la dialéctica de esta manera tan agresiva? ¿tiene la culpa la dialéctica de nuestro relativismo?

anoche reflexionaba a propósito de no se qué tema, y al final no sabía que opinión tomar al respecto, me parecían bien las tres o cuatro opciones que se me ocurrieron ... esto del relativismo está dando lugar a tener una falta de criterio ante casi todo que empieza a preocuparme ...

dialéctica
relativismo
falta de criterio
¿son todas caras de un mismo dado? ¿y cuántas caras tendrá ese dado? porque digo yo que será al menos un dado de rol, de esos que tiene quince o veinte caras ...

ego dixi...

1 comentario:

Una que te lee dijo...

Dos cuestiones rubiaja:

1. Abogada del diablo:
Pero el pasado te conforma, eres quien eres y no otra debido a las experiencias que, de alguna manera, te han dado forma. Así por ejemplo, sucede con el significado que atribuyes a ciertas palabras, tomemos una cualquiera, elegida al azar (por supuesto): "amor".
Esta palabra tiene varias acepciones en los diccionarios, acepciones que comparten los hablantes de español, pero también tiene matices ligados a la experiencia de cada uno, a sus vivencias pasadas que hacen que la utilice de una manera u otra. Así el amor puede ser negro, evocar un profundo dolor y ser destructivo para alguien, y ser todo lo contrario para otro (de ahí las largas discusiones entre tórtolas que discuten sobre el sentimiento que las embarga).
No es tan fácil renunciar al pasado porque estamos hechos con ladrillos antiguos, cargados de sentido temporal (eso por no hablar de la cultura, realidad ineludible en la que nos movemos, a pesar de los intentos de desaprendizaje y deconstrucción).

2. El relativismo... Gran palabra esta también.
Quien lo padece Cambia de opinión, defiende posturas encontradas, experimenta sensaciones opuestas. El relativista no es que carezca de criterio, o al menos eso creo, es simplemente que está atento a los estímulos externos, los procesa y tiene la capacidad o la voluntad de integrarlos y analizarlos, por lo que a veces sucede que alguien lo convence y está bien, pero luego, como eres una contradictoria categórica, decides que quieres seguir conversando, por eso te pasas al bando contrario y te eriges en abogada del diablo.
Puedes a veces ser relativista, pero entonces te asalta un pensamiento implacable y piensas que hay cuestiones que requieren una postura unívoca: las guerras, el hambre, la injusticia social, la distribución de la riqueza, la república o el laicismo y te vuelves inflexible y, está bien, y los defiendes acaloradamente hasta altas horas de la noche.

La que no pasa un día sin leerte.
Un abrazote Rubs.