28 octubre 2008

... destinos ...



... y me despierto ... y el otoño ... y ya hay que sacar el edredón para la cama ... y el brasero ... los pucheros ... el abrigo ... pies encerrados porque si no te los mojas o te invade el frío y la humedad ... y noviembre que se acerca ... y las tardes largas en casa, leyendo, escuchando, hablando, recortando ... pegando ... y noches largas y frías por las calles ... paseos en bici, con las narices heladas ... el frío que activa la sangre ... la lluvia que cae y limpia el aire ... a ver a dónde me lleva la vida el noviembre que viene ... si me preguntara ahora mismo dónde voy a estar justo dentro de un año, no podría contestar ... y me gusta no poder contestar, porque el no saber qué calles voy a estar recorriendo me da qué pensar ... y el no saber dónde, porqué, cómo y con quién es como un juego ... me sorprenderé al ir eligiendo caminos, porque aún no tengo pensado nada ... porque sé que lo decidiré todo a última hora, como siempre ... de un día para otro decidiré si me quedo por aquí, si me voy cerca, o si me marcho lejos ... y vuelven los viajes otoñales y de invierno ... y seguiré recorriéndome andalucía, y si es posible, otros paisajes ...

besos apasionados ...

2 comentarios:

mai selbor dijo...

A mi me gusta Noviembre, supongo que tiene mucho que ver el hecho de que cumplo años y la ilusión de ese día todavía me dura, cuando pase el tiempo quizá lo vea desde otra perspectiva y no me haga tanta gracia, no se...
Lo que a mi me inquieta es no saber con seguridad donde estaba hace un año, qué pensaba y si he evolucionado algo como pèrsona, me gustaría creer que si, eso lo pensamos todos, aunque también puede ser que continue todo igual y sea la misma persona dando vueltas por los mismos sitios e ideas, ¿ mañana, dentro de un año...? no se pero tampoco se si quiero saber, besos y gracias, dejaré que cicatrice solo...

Anónimo dijo...

un año es tanto tiempo y a la vez tan poco, y puede uno hacerse una idea muy vaga de cual puede ser su destino para entonces y tal vez si uno corre con suerte, entre miles de millones de destinos caprichosos el destino de uno pueda ver pasar de cerca el destino de otra, y quizás, si corre aún con mayor suerte, se crucen, quién sabe...
se le llama destino cruzado a aquel que no tiene nada que ver con el de uno mismo o al que en la calle se cruzó?
reconozco ese ojo. sonreí tan pronto lo vi. dale un beso de mi parte.