16 marzo 2009

... sonámbula ...


Te acuestas en la cama, te duermes, y te despiertas extrañada… notas frío bajo tu espalda, mucho frío… empiezas a abrir poco a poco las persianas de tus ojos, y no reconoces el techo… ¿Dónde estás? Esta no es tu habitación, no se oye el eco de nada… lentamente comienzas a girar la cabeza para revisar paredes o detalles que te hagan reconocer el sitio donde poco a poco y asustada estás despertando… rápidamente reconoces el entorno, estás en el baño, tirada en el suelo, durmiendo allí… ¿cómo has llegado hasta ahí? ¿qué te ha hecho llegar a la situación de no saber ni siquiera donde despiertas? Y, sobre todo, ¿qué te ha hecho llegar a la situación de despertar, como si de una petit morte te tratara, en el suelo del baño? Serás sonámbula… si, serás sonámbula… anoche tuviste sueños extraños, sueños en los que andabas perdida, sin conexiones lógicas… la cara de uno que no es, pero si que es… la frase que nunca quisiste escuchar, y la escuchas, pero a la vez desaparece, y es como si nunca nadie la hubiera pronunciado… carreteras inertes… caminos con campos en barbecho alrededor… cadáveres de ciudades con efecto flash, que te taladran la cabeza… alturas, vuelos o, mejor dicho, caídas… vértigos que hacen que el estómago se te encoja… intentas gritar, y tu grito se queda en tu intestino, no es capaz de salir, de llegar más arriba… ¿no tienes cuerdas vocales?… corre, corre, huye… y no puedes, intentas escapar y correr, pero resbalas, caes… bloqueo, tus piernas tampoco responden… ¿no tienes movilidad en las piernas?… te agarran de la mano, te abrazan, te aferras a ese abrazo como si fuera el último, y se desvanece entre tus brazos, y, a su vez, los brazos también te desaparecen… sabes que están cuando no los miras, pero cuando los miras se esfuman… te miras el ombligo y observas aterrada como existe un tremendo vacío donde debería estar tu tripa… ¿te estás volviendo invisible o estás desapareciendo?… angustia… de pronto, calma, felicidad, no sabes exactamente porqué este paisaje que nunca has visto te trae tanta tranquilidad al alma agitada por todos los cortocircuitos que estás viviendo… de pronto te ves conduciendo una avioneta, una hidroavión… aterrizas en mitad de un río que te recuerda al amazonas, y ahora tienes que bajar de el… no se puede bajar, tendrás que quedarte a vivir un tiempo allí… aeropuertos, colas, carreras sin fuerza y pierdes el avión, y no lo pierdes… y te ves despegando sin saber el rumbo… le preguntas a la mujer que llevas al lado sentada, es tu madre, pero tiene otra cara, otras manos, pero huele a ella, y te reconforta… alguien me lleva en brazos, por una calle atestada de gente, esquivándolos como si fueran meros obstáculos muertos, pero están vivos… y tú no quieres que ese momento acabe… quiero seguir en los brazos de alguien un rato, me siento bien… vuelvo a la niñez, estoy tirando un globo lleno de agua por el balcón, y me escondo y me río… y me asomo, porque quiero que me vean pero no quiero… una playa, una playa solitaria, estás tú sola frente al mar… el mar con reflejos turquesas que simboliza la cuna de un amor… te hundes en la arena y empiezas a bucear en el agua, profundo, muy profundo, pero no te falta el aire, eres capaz de resistir la presión y la falta de oxígeno… te miras las piernas y no tienes, la mitad de tu cuerpo es un pez, y tu pelo es largo, y se va enredando alrededor de tu torso mientras buceas buscando algo en el suelo abisal… haces el amor en la arena, a cielo abierto, la luna llena te parece demasiado romántica para esa escena y la cambias por una creciente… y el influjo de la luna se refleja en tus ojos y en tus gritos… se te eriza la piel y la ves aumentada por 10.000, andas entre tu vello que parece de alambre… un sonido empieza a acercarse… no lo asocias a nada reconocible, lo ignoras, pero cada vez es más intenso… te empieza a molestar, te tortura… abres los ojos despacio, notas la perra vibración del despertador en la mesita de noche, llena de libros, y de restos tuyos, de tantas noches en vela… cáscaras de mandarina secas, que quizá dejas ahí para que den olor a las cuatro paredes donde te desvelas una y otra vez… no querías despertar, pero sí… y te despiertas a apagar el despertador, pensando que después de una noche así te mereces una hora más de sueño, por tu salud mental… y quieres volver al sueño… y vuelves, y te despides de él… y te despiertas en el suelo del baño, y piensas que anoche te desmayaste cuando sentiste aquel mareo mientras, sentada en el water, llorabas sin consuelo por tanta desilusión y dolor y desesperanza y perdición… ¿perdiste el conocimiento o eres sonámbula? Duermes esa última hora antes de levantarte para ir a ese trabajo que dejó hace tiempo de convencerte, te despiertas trastornada, y el trastorno te acompaña a la ducha, y a desayunar, y a tu mesa de oficina infrautilizada, y se va contigo al río a comer, porque a la desesperación también le gusta tomar este sol de primavera, sobre todo cuando sabe que estás sola, así te hace compañía… y llegas a casa, y escribes, y lees, y repasas fotos, y temprano, muy temprano, caes rendida en el sofá-cajón… y esa noche sí duermes tranquila, y si sueñas, sueñas tranquila, y descansas el cuerpo y la mente, que es lo que te hace falta desde hace tanto tiempo… y ese día es mañana, y ese día ya es hoy… y quieres que ya sea de noche para descansar… son las cinco y veinte de la mañana, y sigues sin poder cerrar los ojos… buenas noches.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas noches rubia.
Acabas de escribir lo más certero que hayas escrito nunca.

Desvías tu dolor y estás sentada, un lápiz en las manos, dibujando una luna más llena que tus ojos. Creas. Nace un espacio de entente de debajo de los folios. Es allí donde deberíamos estar. Y sin embargo, estás del otro lado y como tú bien dices un agujero negro hace las veces de tu ombligo. Nunca estuviste tan sola. Crece. El espejo de devuelve el horror. Le contestas con una mirada fija que, aunque tiembla, no se arredra. Sigue adelante, Julia.
No dejes de soñar.

Cuídate tannnn

Pat

P.D. Acuéstate hoy en el baño, seguro que si logras invertir la situación, acabas despertándote mañana en un hermoso campo de amapolas, junto a un lago esmeralda.

Juana Marín dijo...

estaba intentando decirte algo, pero... y qué te digo después de lo que has escrito? no te conozco, pero puede que ahora estés en los brazos de quienes te leemos, cada lectura es un abrazo, para que te sientas bien.

juan cruz dijo...

bueno julilla, también creo que puede ser de lo mejor que has escrito, con una vivencialidad detrás que me reconforta, por lo lejos que te encuentras de la abulia con la que alguna vez coqueteaste, pero que a la vez me asusta, porque me preocupa mucho todo de lo que hablamos el domingo.

no pasa nada, julilla, intenta respìrar y mirarte un poco desde arriba, métete en las cosas, ya sabes, un poco rollo zen (qué se yo, no te fugues cuando te estés sirviendo, por ejemplo, un te, y preocupate de hacer las cosas que haces). un beso

el náuGrafo dijo...

El segundo párrafo de Palabras semanales es de Léolo. ¡Acerté! Uhh! Quería dejar esto escrito allá arriba, pero no se puede.. saludos